Las deportaciones masivas. La venganza del campesino.

El desalojo masivo de las ciudades es, quizás, uno de los rasgos más característicos del gobierno de Pol Pot. La ciudad y sus habitantes representaban la represión que había sufrido el campo durante décadas; eran el corazón de la clase dominante, corrompida y cruel. Los árboles crecen en los pueblos y sus frutos acaban en la ciudad decían por aquella época. La venganza de los campesinos estaba en camino.

Los jemeres rojos habían llegado para revertir la diferencia entre el campo y la ciudad. Ahora, los habitantes de la segunda, serían “ciudadanos a prueba” tal y como proclamó el Angkar. El pueblo nuevo o del 75 tendría que aprender a trabajar el campo si quería salvar su vida. Para ello era necesario su traslado.

CAMBODIA-US-WAR-KHMER ROUGE

Un total de tres millones de habitantes en la capital y millares del resto de ciudades, es decir, entre el 46% y el 54% de la población[1] fue obligada, en apenas unas horas desde la llegada de la guerrilla, a abandonar sus hogares, sus pertenencias, en definitiva, su vida, para lanzarse a las carreteras sin rumbo fijo sino aquel que el “Angkar” tenía preparado para ellos.

Denise Affonço, de origen francés y vietnamita, casada con un intelectual chino y que vivía con su familia en Phnom Penh en 1975, explica en su libro: El infierno de los jemeres rojos, que el desconcierto llegaba hasta el punto de que aquellos que, como su ella, tenían la suerte de tener un coche o incluso sin él, intentaron llevarse consigo todo lo que podían: neveras, cazos, comida, dinero, etc. entre las risotadas de los jemeres que, con desprecio, les decían que allí donde iban, tendrían que aprender vivir sin todas aquellas “malditas cosas del capitalismo”. Ellos no lo entendían en un principio, pero no tardarían mucho.

deportacionNo obstante, hubo otros que creyeron en la “mentira piadosa de que era solo por tres días[2] y no se llevaron nada consigo. Esto quizás les condenó más rápidamente que a los aquellos que si habían tomado esta precaución, porque no tuvieran nada que intercambiar en el mercado negro.

 

Al contrario de lo que pueda imaginarse, este primer movimiento masivo de población no resultó muy costoso en número de vidas (si lo  comparamos con el número de desplazados) rondando alrededor de una decena de millares de personas[3]. Todavía se trataba de una población bien alimentada y en buen estado de salud.

Sin embargo, conforme fueron pasando los días la situación fue empeorando. Poco a poco, los heridos o recién operados o enfermos que fueron expulsados de los hospitales, las personas más mayores, los niños, etc. fueron cayendo, creando un escenario de muerte que fue despertando la desesperación entre la gente que empezaba a estar exhausta, al no recibir ni la menor ayuda ni alimento, y abrumada por el futuro incierto que se plantaba ante ellos.

@sisulopez

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[1] SLIWINSKI, Marek, Le Genocide khmer rouge: une analyse dèmographique, París: L`Harmattan.

[2] MARGOLIN, Jean -Louis. op cit. pág. 694

[3] KIERNAN. Ben Genocide and Democracy in Cambodia: the Khmer rouge, the United Nations and the Internacional Community. New Haven: Yale University Southeast Asia Studies, 1994

 

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