Golpe de Estado en 1970. Lon Nol se hace con el poder

En 1969, la posición interna del príncipe Sihanouk era muy débil. La represión comunista; el hambre y la destrucción del campo con la connivencia de la monarquía; y los sueños de unos jóvenes que, aunque habían terminado sus estudios gracias al apoyo del gobierno francés, deseaban que su país alcanzara la libertad; fueron las circunstancias que despertaron un sentimiento de conexión entre los jemeres rojos, los campesinos y los estudiantes, que constituirían el germen del apoyo que la guerrilla tendría durante la guerra civil.

Estados Unidos deseaba poner fin a su conflicto con Camboya y dio un giro en su estrategia política en el país. La “nueva doctrina Nixon” suponía la retirada progresiva de tropas y su sustitución por ayuda militar y económica a los anticomunistas. En línea con esta nueva política, organizó una conspiración contra el príncipe apoyado por hombres de su mismo partido. Aprovechando la ausencia de Sihanouk, que se encontraba de viaje en Francia, el general Lon Nol, su mano derecha hasta el momento, dio un golpe de Estado con la complicidad y ayuda de Washington y proclamó la República de Kampuchea.

Sihanouk, refugiado en China, no se quedaría de brazos cruzados. “Me siento muy triste y miserable cuando pienso en el terrible destino de mi gente. Pero no podemos detener esta guerra porque no es una guerra que hayamos creado nosotros. Nos la ha impuesto el señor Nixon y el imperialismo estadounidense. Antes éramos independientes y ahora debemos luchar por recobrar todo aquello: la independencia, la libertad y la dignidad nacional[1]. Para ello, fundó el Frente Nacional de la Unidad de Kampuchea e hizo un llamamiento a los campesinos a que tomasen las armas, agrupando bajo las mismas siglas a nacionalistas y comunistas (a los que antes había perseguido duramente), lo que tendría importantes consecuencias en el desarrollo de la ideología comunista camboyana posterior.

Esta evidente incoherencia del monarca escondía puros intereses políticos, pero, hay que decirlo, eran recíprocos. La monarquía era comprendida por el pueblo con una especie de devoción divina, de tal forma que, por un lado, los jemeres rojos, gracias a su identificación con Sihanouk, ganaban miles de adeptos y, por otro lado, el príncipe conseguía el ejército que necesitaba para luchar contra los que le habían traicionado y para recuperar el poder.

De esta forma, se dio paso a una guerra civil donde se enfrentaron los republicanos pro americanos de Lon Nol frente al resto de la población, defendidos por la guerrilla comunista con la bendición de su príncipe.

@sisulopez

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[1] Véase MABEN, Adrian (director) y LECUYER, Brigitte (productor). (2001). Pol Pot y los Jemeres Rojos. Francia: ARTE France.

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